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26 enero 2011

Guía apocalíptica (2): Conociendo a tu enemigo

Atención: este artículo contiene alerones muy feos (spoilers), así que sino quieres acabar peor que Bambi en una convención de Amigos del Rifle empieza por el principio si aún no lo habías hecho, de lo contrario serás castigado con la pena de escuchar toda la discografía de David Bisbal con las pinzas de un generador de coche enganchadas en los pezones.

En esta entrega de la Guía hablaremos sobre la importancia de conocer al verdadero zombi, el que nos encontraremos en caso de brote, y no al de Hollywood, para dada la ocasión saber qué y qué no podemos hacer en una situación real ante los gules.

Por empezar vamos a desmontar un mito, pese a su "parentesco" comentado con los vampiros, los zombis no son inmortales por naturaleza (de hecho los vampiros tampoco, pero hablo de lapsos demasiado grandes para compararlos, además que éstos pueden alargar su existencia y los gules no) pues van a durar tanto como su cerebro pueda procesar (aquí podríamos destacar que el cerebro de un zombi podría ser alterado tansolo parcialmente y afectar a algunas funciones sin tener que bloquearlas todas, esto también nos puede ocurrir a los humanos si perdemos la sensibilidad de una parte del cuerpo o si nos quedamos tetraplégicos sin que nuestro cerebro deje de funcionar...). Pero entonces, a pleno rendimiento, ¿Cuánto tiempo podría vivir un zombi?: la respuesta no es sencilla, un gul en perfectas condiciones podría aguantar de quince a veinte años sino más, aunque puede que ese período se reduzca si su cerebro sufre daños o que se alargue en algunos extraños casos (bajo el agua, helado o enterrado el cerebro de un zombi podría aguantar siglos...).

¿Porqué los zombis no tienen inteligencia?: Una vez muerto el individuo infectado, el virus afecta a TODAS las funciones cerebrales. Las funciones cognitivas pasan a convertirse en energía bruta, es decir, los zombis serán imbéciles pero tienen una fuerza que mejor no discutirles nada... Pierden el sentido de almacenar recuerdos, sentimientos y cualquier chorrada de éstas que los humanos creemos importantes, su único valor para vivir en su cerebro es COMER, y en eso van a ser igual que los perros, nunca van a parar, lo jodido es que tampoco van a morir de inanición...

Entonces, ¿qué sentidos conserva un humano convertido en gul?: Esto es lo que verdaderamente hay que memorizar para esquivar un zombi. "Ellos" no poseen ni vista (aunque algunos crean que sí) ni tacto (si un zombi se quema no lo va a notar y seguirá amenazándote, y como no tiene inteligencia no va a esmerarse a buscar agua para salvar su cuerpo...). Pero hay que ir con mucho cuidado, al perder estos dos sentidos, los otros se les desarrollan de forma inhumana. Oído, olfato y gusto (éste último en realidad no nos importa) ganan una eficacia increíble en el gul. Referente a datos se sabe más o menos que un zombi puede oler carne humana a una cuarentena de metros al radio y percibir el zumbido de una mosca común a cien metros, aunque si el viento transporta los sonidos humanos les puede servir de ayuda para cazarnos.


¿Tienen los zombis algún sexto sentido?: Hay quien piensa que es por eso que no duermen (peor es que se mueven constantemente a merced de cualquier sonido u olor). Los gules están 24 horas deambulando y a la mínima percepción cambian su sentido, pero eso es debido a que, por las pocas funciones cerebrales que mantienen activas, no les hace falta dormir. Eso nos jode bastante teniendo en cuenta que nosotros debemos descansar.
Hay quien lo piensa porque los zombis no se comen entre ellos, pero tampoco, eso es porque solo comen carne fresca, recuerda que su sentido del gusto es de gourmet...

¿Mantienen los zombis alguna función corporal humana?: Tansolo el sistema simpático (pero no el parasimpático, esto puede resultar gracioso y todo pues no son capaces de tener actos reflejos... Ya lo comprobarás cuando te los intentes quitar de encima. Si les cortas un brazo van a seguir persiguiéndote, como decía, es divertidísimo...). Por tanto los zombis ni digieren (hay casos en los que a un gul le rebentó el estómago y seguía comiendo...), ni se reproducen, ni crean bilis, ni bombean sangre...

¿Cómo se mata un gul?: Creo que esto es evidente para todos, inutilizando su cerebro, cortarlo o trocearlo no va servir, ni tampoco cortarle la cabeza (aunque es una opción útil porque no tendrá cuerpo para moverse) pues ésta aún seguirá viva y con ganas de hincarte el diente si te acercas.

Antes de acabar la entrega voy a hacer una recomendación. Un individuo humano puede ser poseeder del Inferno y no afectarle (hay una posibilidad de tener el gen inmune de una entre cincuenta millones), aparte de que un humano recién infectado puede tardar horas en morir y resucitar. Pues bien, en ambos casos pueden transmitirlo.
Se sabe de un caso de extremo secreto en el que de entre unos supervivientes que acampaban fuera de la ciudad por un brote, un chico fue mordido en una amenaza de veinte zombis y una chica del grupo le dio sexo "por compasión" a éste antes de morir. Esa noche acabaron matándose los pocos que quedaron vivos.
La moraleja es que una persona afectada por Inferno debe ser sacrificada lo antes posible, pese a los sentimientos que le podamos tener...

Debemos estar alerta...

4.La sangre de mis marionetas

Vi como desvanecía tu cuello partido,
observé como te caías poco a poco,
presencié como perdías el sentido
y aunque no lo creas gozaba como un loco...

Olían tu miedo mis inertes uñas, desesperadamente,
ansiosas de la larga espera por tu sangre probar,
se deslizaba por tu abusada piel, lentamente,
éste es tu fatídico fin, sí, y tú eres mi manjar...

19 enero 2011

Guía apocalíptica (1): Introducción

Dado el éxito que están teniendo los zombis a nivel social en la actualidad, muchos de historias poco creíbles o con factores poco probables, he decidido no quedarme atrás y usar mis conocimientos en la materia para ayudar a quienquiera que lo desee para poder tener alguna posibilidad de supervivencia al posiblemente ya cercano "Apocalipsis Zombi".
Pero antes hay una serie de cosas básicas de las que uno debe tener conciencia para enfrentarse a un mundo infestado de gules.

¿Qué es lo que hace convertir un humano en zombi?: La respuesta es "simplemente" un virus. Max Brooks trató de identificarlo cómo "Solanum" pero en cada situación lo llaman diferente, por ejemplo, en la saga de Resident Evil es tratado cómo "Virus T". Para que no haya confusión entre lectores y escritor lo voy a citar con el nombre de "Inferno".

¿Qué es el Inferno?: El Inferno es un virus originario de la sangre de los vampiros y cuyo efecto primario es, tras el cambio de las células del sujeto infectado, la muerte clínica en todos los casos (el proceso completo dura de una a tres horas según el grupo sanguíneo), pero depende de cómo se reciba el virus, el humano afectado podrá convertirse en zombi, vampiro o en escoria biológica (cadáver).


¿Entonces el Inferno esconde el secreto de la inmortalidad?: No, un humano solo podrá convertirse en vampiro si es mordido por uno y no en todos los casos. Los zombis o el propio virus inyectado no conceden la posibilidad de convertir a un hombre en Midian.

¿Puedes ampliar la información?: Con todo el gusto. El Inferno se tranmite por todos los fluidos corporales humanos del infectado (sangre, saliva, sudor, semen, fluidos vaginales, bilis...) y se puede recibir por la sangre, la ingestión o el contacto con los ojos del sujeto aún no afectado. Una vez el Inferno penetra en el cuerpo va alterando las células humanas al completo y posteriormente produce la muerte clínica del sujeto cómo ya he dicho anteriormente.
Si el virus es transmitido por un zombi el sujeto no tiene nada que hacer, al poco de su muerte resucitará convertido también en gul a no ser que provoque su muerte artificialmente (suicidio o petición de muerte a alguien) y en ese caso llegaría a ser tansolo un cadáver (cosa que al fin y al cabo es mejor).
Pero si el virus es transmitido por un vampiro (esta posibilidad la vamos a eliminar durante las siguientes entregas de la Guía) la cosa se complica y dependerá del factor si consume o no la totalidad de la sangre del sujeto afectado.
Si el vampiro deja sin sangre a la víctima (lo lógico) el virus no podrá ser transmitido al no tener un medio para llegar al cerebro y por tanto el humano será un inservible cadáver, si no lo hace el virus se extenderá de la misma forma que lo haría si es transmitido por un gul pero con una especial variable, si el individuo afectado provoca su muerte antes que lo pueda hacer el Inferno (y si lo soporta su cuerpo) enhorabuena, podrá convertirse en un Señor de las Sombras, aunque el proceso de vampirización dura mucho más y se produce tras la resurrección, además, es mucho más doloroso y complejo. Si el individuo infectado no muere por voluntad con la misma situación, es decir, si el virus lo mata, el sujeto se convertirá en zombi.
Aunque no hay porque preocuparse, si un vampiro decide que seas su cena lo más seguro es que mueras (para siempre) pues va a desangrarte por completo o a matarte antes de poder infectarte, a no ser que le sirva de algo un zombi entre sus filas o le guste la marcha, pero no es probable, al fin y al cabo después de vivir eternidades no son tan estúpidos...

Entonces, ¿existe la posibilidad de encontrar una "vacuna" contra la mortalidad?: En repetidas ocasiones se probó de extraer sangre a vampiros (cruelmente cazados) e inyectarla a sujetos animales y humanos. En los animales el Inferno no hace más que matarlos, aunque hay quien rumorea que algún laboratorio clandestino ha conseguido modificar lo suficiente el virus para crear perros, gatos e incluso ratas zombi, pero no lo creo. Cuando lo probaron en humanos el resultado fue nefasto... y aunque los mataran tras ser infectados no se convertían en nada, parece ser que la sangre una vez extraída del Midian pierde sus propiedades, y tampoco han encontrado a uno lo suficientemente "solidario" para "ayudarnos" a ser inmortales...

A partir de lo más básico comentado en esta entrega, partiremos de la base que el Inferno es un virus devastador que no mola y que debemos evitar en caso que se extienda.
Está demostrado que hay laboratorios con muestras ilegales del Inferno y cualquier día podrían usarlo cómo arma bacteriológica si cae en malas manos y provocar una catástrofe, sea o no provocada.

Debemos estar alerta...

05 enero 2011

Quizá llegas tarde...

Furioso y fuera de toda razón vagaste esa oscura noche por las calles carentes de almas que os habían visto juntos hacía ya demasiado tiempo para tu depravada conciencia, pensabas cómo podrías zanjar ese problema de una vez, y quizá lo pensaste poco...

Las botellas se convirtieron en tus únicos testigos del dolor que te inflingió esa desalmada, con su portal cómo escenario principal en tu vida mientras creías ya poder enfrentarte de una vez por todas a ella, pero quizá estuviste equivocado...

Armado de tu falso valor aguantaste la puerta tras ese vecino del cuarto que tan mal te caía, esperaste tres minutos respirando un aire que se estaba empezando a corromper en tu aura y subiste los dos pisos que os separaban con varias zancadas.
Usaste la llave que aún conservaste sin que ella lo supiera y te colaste con sigilo en el piso. Todo estaba a oscuras, cruzaste el pasillo con el hígado en la boca y encendiste la luz de esa habitación que antes compartíais bajo su sorpresa, quizá deberías haberlo planeado mejor...

Se despertó con un grito seco de golpe, no esperaba volver a ver ese hombre nunca más, pero debías recordarle lo que la amaste y lo que habías hecho por una mujer cuyas heridas y cortes no decían lo mismo. Pensaste que si no era ella no sería nadie y lo aplicaste al pie de la letra, usaste tus propias manos para ahogarla y acabar con todo, no era tan difícil... Solo faltaba deshacerse del cadáver, agarra esa larga manta que tan poco te gustaba y la cinta americana y acaba la faena, quizá deberías haberlo pensado dos veces...

Entre golpes de vecinos se te heló el corazón, creías haber actuado sin ningún ruido extraño. Pero qué más da, solo has devuelto todo el daño que ella te hizo a ti, ¿verdad?. Coge el cuchillo carnicero y acaba con tu angustia con el suicidio, quizá deberías haberlo hecho antes de quitarle la vida...

Dio la vida por ti sin pedirte nada a cambio y tú solo supiste convertir tu musa en una mujer que solo buscaba ya muerte, y hasta eso le ahorraste. Pero... no... eras un cobarde antes y lo vas a seguir siendo con ese filo en tu cuello que no vas a mover, te entregarás cómo tal y vivirás encerrado cómo tal, pero quizá llegas tarde para sufrir tu condena...

03 enero 2011

16.Mistress Bathory

Mi mortífera reina se apoderó del atardecer
y ya nada puede frenar su especial hambre.
Condenado a matar, vivo bajo su poder
saciando con inocentes su sed de sangre.

Custodiando el apagado y plateado castillo
disfruta de los últimos suspiros de sus rehenes,
la Condesa se alimentará de tus agónicos gritos
mientras vea tus pupilas difuminarse lentamente.

Su bañera es teñida por el dolor de abusadas vírgenes
y por oscuros hechizos que hacen conservar su juventud.
Su pálida tez esconde el pánico de jóvenes que fueron títeres
en las manos de Erszébet y su sombría virtud.

02 enero 2011

1. Los fantasmas de mi ventana

El sol presenció nuestra horrible matanza
y la luna heredó ese cielo lleno de maldad.
Nos llevamos todo vestigio inocente de esperanza
entre nubes teñidas por sangre y oscuridad.

La crueldad fluye desesperada por mis venas
alimentada por las almas que sin piedad segué,
mis puños quieren muerte pero yo olvidar mis penas.
Sus fantasmas vienen a mi ventana, pronto con ellos estaré...

27 diciembre 2010

Mi funeral en la nieve

Desperté, o eso creía, que había despertado. Estaba de rodillas, rodeado de un immenso mar blanco. Un incesante y creciente desierto de nieve que se extendía almenos hasta donde mis ojos me permitían ver.
A pesar de la tempestad mi cuerpo se mantenía cuerdo y mis sentidos inalterados. Sorprendentemente me percaté que la nieve no cubría ninguna zona de mi cuerpo ni se pegaba en la ropa cómo lo harían los copos de nieve que yo conocía. Me levanté y mis pantalones estaban íntegramente secos.

Las pocas veces que pude disfrutar de la nieve fueron en las escapadas que hacía con mi escasa familia al pueblo de mi padre, en alta montaña. Siempre tenía una mezcla de sensaciones, entre lo incómodo y lo romántico que me resultaba cuando los copos de nieve, a su tranquilo compás de caída, acariciaban fríamente mi piel. Esa sensación de deshielo era tan agradable...pero luego notaba que me empapaba hasta lo más profundo de mis huesos. Supongo que toda rosa tiene sus espinas...

Pero esa vez no notaba esa sensación, era immune a tal suceso, y al frío. Todo me empezaba a parecer soñado.

De entre el pálido horizonte pude ver un creciente destello blanco y de una luminosidad que destacaba increíblemente incluso en ese mapa totalmente acolorido. Parecía acercárseme, pero a un ritmo que aburriría a cualquier eternidad. Tenía miedo, ese miedo a lo desconocido que todo hombre debiera sentir en mi situación, pero pensé que qué más daba, que de todos modos no huiría de ese océano polar. Además, el misterio me empezaba a atraer de cierto modo, a medida que esa lu se aproximaba a mí.
De lejos, la cortina de nieve que se precipitaba melancólicamente me impidió ver qué sería ese destello que cuan más acortaba la distancia que nos separaba me iba percatando que se apagaba para dar forma a un ser que pareciera divino hasta en los ojos del necio.

Y cuanto más se acercó más podía cercenarme de la belleza de la criatura que venía a buscarme. Una belleza lejos de la humana, lejos de la de este mundo...
¡Era un ángel!. De su espalda nacían unas imponentes alas negras propias de una diosa que desplegadas harían de largo cómo dos hombres adultos por banda. Sus rasgos eran de una feminidad envidiable para toda mujer, era esbelta y su tez me recordaba a los relatos góticos que mi madre me contaba cuando llegué a tal edad que los cuentos infantiles me empezaban a aborrecer.
Vestía una especie de túnica negra sin mangas que se arrastraba hasta varios metros de ella. Y su cabello era cómo finos hilos del carbón más oscuro, por si fuera poco, sus ojos azules cómo los valles de Neptuno me acabaron hipnotizando.


No pude moverme, asombro y miedo se apoderaron de mi cuerpo que había quedado paralizado. Mi piel tiritaba, no del frío, sino de algo que portaba en mi interior, una sensación que congelaba por momentos mi corazón.
Y, sin casi darme cuenta, me empezó a hablar. Tenía una voz dulce y melódica. Se expresaba en una lengua muerta, que me pareció por los relatos que conocía la lengua en que se comunicaban los antiguos midianitas y, que solo hablarían según las leyendas los señores de las sombras más longevos.
No le supe contestar, pero por alguna razón que desconozco la entendía desde la primera palabra que pronunció, entendía unos vocablos que los siglos habrían convertido ininteligibles para todo hombre...

Me estaba advirtiendo repetidamente que hacía tarde y que debía seguirla. Su tono de voz era celestial, sino fuera el ángel que parecía ser estaba convencido que cualquier Dios le hubiera puesto precio a su voz.
En esos momentos me sentí el ser más insignificante del mundo, quizá solo por el hecho que tenía delante el ser más bonito que viera cualquier mortal.

Aunque hipnotizado le hice caso y seguí sus pasos. Y tras minutos, o quizá eones, siguiendo la estela de ese fantástico ser pude percatarme forzando la vista que nos acercábamos a una cueva de dimensiones monstruosas.
Ya en su entrada el ángel se arrodilló justo donde la nieve se convertía en roca, evidenciando que a partir de ahí el camino lo debía tomar yo solo. Así era, pues antes que me lo pudiera pensar dos veces me vociferó con una vo gutural, que no parecía pertenecerle, que debía entrar.
No lo pensé ya más veces y me dispuse a entrar. Una parte de mí pensaba que debía haberme vuelto loco y que tenía que haber huído en cuanto la ocasión me lo había permitido, pero en el fondo de mi corazón existía un afán por conocer el misterioso significado de todo lo que estaba sucediendo, y quizá ese oscuro sendero fuera la única manera e averiguarlo...

Fundido a negro. Eso es lo único que recuerdo entonces. Mi mente, aún consciente, permanecía bajo un manto de oscuridad. Pensé que nada más entrar en la cueva debía haber caído y desfallecí, pero me parecía demasiado retorcido. No sentía ningún dolor físico, apenas sé si mi cuerpo existía... me sentía cómo una hoja de otoño que flota en el lago después de abandonar su árbol. Sin embargo, la angustia invadía mi mente, me mantenía despierto, sí, pero atormentándome a tantas preguntas que degustaba un sentimiento de desesperación que parecía consumir mi alma lentamente...

Todo me parecía tan irreal para mis sentidos pero a la par tan dolorosamente cierto para mi cerebro que me daba la sensación que el fuego de mi alma de algún modo había corroído mi cuerpo y que ahora me encontraba condenado a sufrir un dolor mil veces peor que el corpóreo.

Finalmente volví a despertar. No sé si mis ojos permanecieron cerrados por algún hechizo o si había estado enjaulado en el más oscuro valle para tormento de mis pensamientos, pero al fin mis ojos recobraron su función. Pude ver con claridad un amplio y limpio azul en el cielo, mis ojos se resintieron al ver tanto brillo.
Estaba tumbado, boca arriba, levanté la cabeza y observé un amplísimo prado verde. El césped se extendía hasta donde me alcanzaba la vista, que, a lo lejos, también percibía algún que otro árbol solitario.
Me levanté, aturdido, pero la suave brisa que corría me hizo olvidar todos los males que pudiera tener. Pensaba que todo aquel verde en el que estaba atrapado podía haber sido el desierto de nieve en el que desperté por primera vez. Pero no veía la cueva, ni el ángel...

Me sentí perdido... di vueltas sobre mí mismo para otear ese immenso horizonte. Verde, verde y más verde... ¡Espera!, a lo lejos vi algo que parecía una escultura bastante alta y que me parecía una cruz cristiana. Corrí hacia ella.
Efectivamente, mi vista no me engañó, era una cruz, aunque celta, de mármol blanco que sobresalía del suelo hasta alcanzar los dos metros de altura. Miré hacia mis pies y me cercené que estaba pisando un sepulcro, o almenos eso creía al andar sobre tierra removida.
Cuando volví a alzar la vista hacia el monumento aprecié que la parte central de la cruz estaba cubierta por un musgo que impedía leer alguna cosa, o eso me pareció... Así que no lo dudé, acerqué la mano y de una pasada retiré el musgo que me sobraba para disponerme a ver qué secreto se escondía.

Mi alma quebró en trozitos cómo una bola de cristal precipitándosa violentamente contra el suelo, justo en el momento de impactar. En esa cruz yacía escrito mi nombre...

Cerré los ojos invadido por el miedo e la incertidumbre y mis sentidos cobraron fuerza recordando lo que pasó.
Y recordé los golpes, los insultos, las persecuciones, las palizas sin sentido que recibía por gusto de unos necios sin sino.
El miedo se transformaba en ira y mis fuerzas aumentaban a compás con el sufrimiento que por momentos crecía en mi cabeza, pues recordé tambíén la sangre brotando por mis brazos segundos antes de morir plácidamente a mi propia voluntad, cómo lo hubiera hecho el hombre de honor en Roma antes de ver caer su Imperio. Usé mis propias uñas para cortar las frágiles que protegían la sangre de mis brazos inducido por toda la droga que hube tomado para quitarme la vida agradablemente bañado en el agua caliente de mi bañera...

En menos de lo que tardé en respirar una vez vinieron mis recuerdos, caí. El prado desaparecía de golpe, y la tumba, y esos árboles presentes a millas... Tuve la sensación de caer, no pude aguantar el miedo y volví a cerrar los ojos en lo que me parecía la transición hacia otro mundo.
Al fin, oí un fuerte estallido y me pareció tocar tierra. Abrí los ojos y al instante me cercené que me encontraba en el mismo paisaje de frío y nieve que había abandonado, por lo que me parecía, hacía eternidades.


Permanecía, de nuevo, de rodillas. La nieve que me rodeaba estaba teñida de la sangre que aún expulsaban mis brazos. Alzando la vista pude ver el mismo ángel que se me había aparecido en ese escenario.
¿Por alguna razón se me había concedido la vida de ultratumba?, pensaba que nunca encontraría respuesta...
Entonces, delante de mí, ese ángel pronunció las palabras que darían sentido a mi fatídico destino. Unas palabras que jamás nunca podré olvidar...:

El otro mundo aún no te reclama,
yo cuidaré hasta entonces de tu alma.
De entre el suicidio y sus placeres nace tu venganza,
vagarás por las noches y morirás a cada toque del alba.

Aquellos que cazaban serán ahora los cazados,
por tu agonía quedarán algún día enterrados.
De la más oscura penitencia serán esclavos,
hazlos sufrir... yo haré que sus gritos sean en vano

Empieza mi venganza...

26 diciembre 2010

5.Carta fúnebre a su Señor G. de Rais

Estuviste en la más alta cima,
fuiste el más grande de los nobles.
Mas la muerte a nadie avisa,
a todos el aliento nos recoge...

Te aliaste con ella miles de veces
ignorando cual sería tu horrible precio.
Disfrutabas de la sangre de tus rehenes
avalado por una afilada guadaña, estúpido necio...

Ahora el pueblo reclama venganza
y no escaparás, recibirás tu merecer.
Pues ni tansolo tú guardas esperanza,
eternidades sufrirás, Gilles de Rais...